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Es imprescindible que las mercancías de una empresa de transporte tengan la protección suficiente como para que no sufra ningún tipo de daño e incluso, que se consiga optimizar la eficiencia de la cadena logística. ¿Qué pasa si no se utiliza un buen embalaje? Puede ocurrir que al tener mercancía que sea frágil y no invertir en un buen embalaje para esta mercancía, se pueda romper, lo que hace que se produzcan retrasos en la entrega, con costos adicionales para la empresa y consiguiendo que el cliente no se quede satisfecho. Para que este tipo de cosas no pasen, te damos unas instrucciones para proteger la mercancía y optimizar el transporte.

Ten en cuenta el material con el que vas a proteger la mercancía

Elige cuidadosamente el material de embalaje que se adapte a tus productos y su naturaleza. Piensa en qué embalaje te viene mejor para el tipo de mercancía que tienes, por ejemplo, utiliza cajas de cartón resistentes, preferiblemente de doble pared, para proporcionar una mayor protección. Si tus productos son frágiles o requieren un cuidado especial, considera el uso de materiales de embalaje adicionales, como espuma, burbujas de aire o papel de embalaje, para evitar movimientos y amortiguar los impactos.

El material de protección debe ser lo suficientemente resistente como para soportar golpes, vibraciones y condiciones adversas durante el transporte. Optar por materiales duraderos garantiza que la mercancía esté protegida de manera efectiva desde el punto de origen hasta su destino final. ¡No te olvides de sujetar los productos dentro del embalaje para evitar movimientos durante el transporte!

Si tus mercancías incluyen productos frágiles o sensibles, toma medidas adicionales para protegerlos adecuadamente. Envuelve cada producto individualmente con materiales de protección, como papel de burbujas o espuma, y colócalos en cajas separadas para evitar posibles golpes o impactos.

Etiqueta correctamente tus mercancías

Etiqueta claramente tus paquetes con información relevante, como el nombre del remitente y el destinatario, la dirección de envío, los símbolos de manipulación adecuada y cualquier otra instrucción importante. Esto ayudará a los operadores logísticos a identificar y manejar correctamente tus mercancías durante el transporte.

Asegúrate de que los paquetes no excedan el peso y tamaño recomendados por el transportista. Si tus paquetes son demasiado pesados o voluminosos, podrían generar costos adicionales o dificultades en la manipulación durante el transporte. Divide los productos en paquetes más pequeños si es necesario y distribúyelos adecuadamente para equilibrar el peso y evitar daños.

Antes de enviar tus mercancías, es recomendable realizar pruebas y evaluaciones de resistencia del embalaje. Simula diferentes condiciones de transporte y manipulación para asegurarte de que los paquetes puedan soportar los posibles impactos y fuerzas a los que puedan estar expuestos. ¡Recuerda realizar ajustes si es necesario para garantizar una protección óptima!

 

 

¿Cómo elegir las rutas y los medios de transporte adecuados? Es el transporte nacional es algo fundamental, con lo que tenemos que contar desde el principio es esencial para optimizar el proceso logístico: cuanta distancia va a ser, las carreteras van a estar en buen estado, qué regulaciones de tráfico hay… En cuanto al transporte internacional, hay que tener en cuenta aspectos como los trámites aduaneros o las condiciones geopolíticas.

Optar por opciones reciclables, biodegradables o fabricadas con materiales renovables contribuye a reducir el impacto ambiental y promueve prácticas comerciales responsables. Aunque es importante priorizar la protección, también es crucial tener en cuenta el peso del material de embalaje. Optar por materiales livianos ayuda a minimizar el peso total del envío, lo que puede reducir costos de transporte y facilitar la manipulación de la carga.